Ad Verecundiam

Edward Hill Knopfler

Edward Hill Knopfler

La siguiente fotografía fue tomada por Edward Hill Knopler, y pertenece a su colección pictoralista de finales del siglo XX. Fue premiada en el Royal Star of Photography en 1995 y junto al resto de su colección se paseó durante más de cuatro años por las mejores galerías de todo el mundo.

Edward Hill pertenece al denominado movimiento Art Noveau fotográfico establecido en Bélgica en última década del siglo pasado y tras su muerte en 2004 a la temprana edad de 58 años debido a su débil salud, su obra alcanzó la friolera de 1.2 millones de libras en una prestigiosa subasta de arte.

Puede apreciarse en la imagen como confluyen las gotas de agua como puntos que envuelven el foco de luz al más puro estilo Bauhaus, mientras que el desenfoque selectivo representa la inverosimilitud tan recurrente en el Art Noveau anteriormente comentado.

Inverosimilitud como la del propio artículo que estás leyendo ahora mismo.

Edward Hill Knopler no existe.

¿La Royal Star of Photography?, por Dios, incluso el nombre suena ridículo. ¿Quién pondría la palabra Star en una sociedad medianamente seria?

Art Noveau… es más de finales del XIX creo yo, y poco tiene que ver con la fotografía.

Nada como matar al autor para darle prestigio.

Y Bauhaus, me encanta esta palabra cuando la leo. Suena tan…. dinámica.

La foto la tomé con el teléfono el pasado verano, es curiosa, pero 1.2 millones de libras, no creo que me den por ella.

He escrito este artículo para comprobar hasta que punto el Ad Verecundiam (defender algo como verdadero porque quien lo afirma tiene autoridad en la materia) altera nuestra capacidad crítica a la hora de analizar una imagen. Lo hago tras leer un artículo antiguo donde se habla sobre un conocido violinista (Joshua Bell), el cual tocó en una boca de metro, como si de un artista callejero se tratase, una serie de complicadas melodías frente a las miles de personas que pasan por allí diariamente en Washington, con un auténtico Stradivarius de 3.5 millones de dolares. En 43 minutos recaudó 32 dolares y 17 céntimos. Lejos quedaron los 100 dolares que pagaron por asiento en el concierto que ofreció tres días antes.

Hasta qué punto es importante el contexto en el que se encuentra una imagen a la hora de reconocerla y poder analizarla sin dejarnos influenciar por el nombre de quién fue tomada, de los premios que logró, su historia y quién nos lo cuenta.

Como dice una amiga mía, Olga Ayuso, algún día haremos una recopilación de fotografías famosas que no pasarían el filtro de la pulidora.

Déjanos tu opinión.

Dinos si te dejaste influenciar, si al verla pensaste en su mediocridad pero tu opinión fue cambiando a medida que leías el texto, si directamente pensaste en que el arte está loco o si directamente quisiste enmarcarla en el salón de tu casa.

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