Aprendiendo a mirar

Observar una imagen con detenimiento es un ejercicio de autocomplacencia similar al de catar un vino. Si conoces los matices, puedes profundizar más en ella y disfrutar de lo que pasa desapercibido para el profano. No obstante, como el vino, podemos apreciarlo desde el desconocimiento aunque estaríamos desperdiciando gran parte de su potencial.Realizar un análisis de una imagen es pues para el espectador no conocedor de estos matices una limitación, y para el avezado un disfrute superior al poder profundizar mucho más en las distintas capas que componen una imagen. Entre uno y otro existen muchos niveles y cada cual puede establecerse en el que se sienta más cómodo.También están los que hablan con sus tripas (verdadero órgano de los sentimientos, no el ensalzado corazón).

En este texto pretendo mostrar al lector su capacidad de ver una fotografía más allá de la simple contemplación estática y visceral que nos proporciona su visión, y aprender a analizar distintos puntos que le permitan formarse una idea de la misma, su opinión personal, que pudiendo diferir de la del propio autor se acercará bastante si conseguimos analizar las pequeñas pistas que nos proporciona en su fotografía como migas de pan.

En raras ocasiones tendremos el placer de poder contrastar nuestras ideas con las del propio autor, por lo que si bien alcanzaremos a través del análisis una idea bastante precisa sobre su intención y mensaje al realizar la toma, correremos siempre el riesgo de errar en nuestro cometido. No obstante, debemos tener en cuenta que una obra puede tener tantas interpretaciones como observadores, pues ni el propio autor es dueño de los sentimientos que su creación puede despertar, por lo que tenemos un cierto grado de libertad en nuestro estudio, aunque siempre estaremos acotados por ciertos matices que nos condicionarán en él, como un contexto histórico claramente definido, una distribución de formas muy marcado o una tonalidad claramente evocadora.

Por todo lo expuesto, cuando realicemos el ejercicio de ver para dejar de mirar, tendremos que olvidarnos de nuestros condicionamientos e intentar ponernos en la piel del autor en el momento de la toma e introducirnos en la propia fotografía para analizarla desde el interior. Sólo de esta forma podremos profundizar lo suficiente como para atisbar lo que el fotógrafo pensaba y pretendía en ese instante.

I.- Cuándo profundizar en el análisis de una imagen
En primer lugar tendremos que saber exactamente qué tipo de fotografía tenemos delante. Existen múltiples clasificaciones donde podríamos englobar los distintos tipos de fotografía existente y su clasificación suele ser bastante tediosa. No obstante, si bien la fotografía es una herramienta utilizada en muchos campos, rehuiremos de aquellas imágenes tomadas como simple ejercicio de fotografiar, de captar el instante sin mayor interés que el personal como mero recordatorio, así como de las imágenes de catalogación cuyo único interés es el de reflejar la pura realidad de un elemento, de documentarlo.

Como resumen, con esto quiero decir que no tiene sentido intentar analizar una imagen que en sí misma no tiene mayor interés que los propios objetos que se encuentran en la imagen, cuyo único ejercicio por parte del autor fue el de retratar dichos objetos para su clasificación, recordatorio personal, etc. Si bien pueden ser imágenes que proporcionen un placer su contemplación, el mensaje suele ser tan directo que no necesita de análisis posterior, pues la intención es bien clara, mostrar dichos objetos al espectador futuro que las contemple.

En estas categorías pueden incluirse la imágenes de animales (cuando la toma se limita a mostrarlo en su propia realidad), catalogación de objetos de cualquier índole, retratos planos sin ningún tipo de trasfondo, paisajes planos sin historia o cualquier imagen que con un golpe de vista seamos capaces de exprimir todo su contenido, pues no encontraremos nada más cuando intentemos escarbar en ellas.

Estas imágenes pueden ser contempladas y ser motivo de placer para el espectador por su belleza, buen hacer y ejecución, pero al intentar analizarlas podemos correr el riesgo de proporcionarle intencionalidades que el autor no buscaba o bien no supo ver por lo que serían fruto de la aleatoriedad, y podemos estar de acuerdo en que una intención es fruto del instante presente, no del futuro. Si Leonardo Da Vinci despertara quizá se riera al ver la algarabía que la sonrisa de su Gioconda ha despertado durante siglos.

Dicho todo esto, podemos centrarnos en aquellas imágenes que nos dejan entrever un mensaje directo pero que al centrarnos en ellas, nos permiten apreciar matices en su ejecución que bien pueden reforzar este mensaje o incluso pueden darle totalmente la vuelta a lo que observamos en un primer instante.

Son estas fotografías las que bien merecen un estudio más detallado pues el autor, intencionadamente, supo dejarnos pistas en ella sobre un mensaje que bien merece ser descifrado.

II.- El contexto

En periodismo existe un concepto denominado las cinco W (y una H) que en cualquier tipo de investigación es harto recomendable conocer.

Estas cinco W (y una H) corresponden a las iniciales de las palabras:

  • Who?
  • What?
  • Where?
  • When?
  • Why?
  • How?

O lo que es lo mismo, traducido a nuestro idioma:

  • ¿Quién?
  • ¿Qué?
  • ¿Dónde?
  • ¿Cuándo?
  • ¿Porqué?
  • ¿Cómo?
Tengo seis honestos sirvientes
(me enseñaron todo lo que sé);
sus nombres son Qué y Por qué y Cuándo
y Cómo y Dónde y Quién.
“The Elephant’s Child” – Rudyard Kipling – 1865 – 1936

Tan importante como la fotografía en si es poder contestar a las seis preguntas referidas a la misma, pues no podemos desmarcar una imagen de su propio contexto tanto histórico como espacial, por ejemplo.

Nunca podremos realizar un análisis exhaustivo de una imagen sin tener datos sobre la misma, pues desconoceremos lo que rodeaba al autor en el instante de la toma y nos condicionará mucho a la hora de intentar ponernos en su lugar. Para ello, siempre es recomendable conocer el título de la imagen, el cual suele ser bastante descriptivo (más allá de las nuevas modas de introducir títulos crípticos que no ayudan demasiado) y a poder ser, alguna descripción de su historia

Por ejemplo, observemos la siguiente imagen:

migrant_mother

Ésta fotografía es muy conocida pero si nos efrentásemos a ella con las manos desnudas, podríamos realizar un análisis basado en conjeturas por los elementos que aparecen en ella. Si intentásemos realizar el ejercicio de contestar a las seis preguntas, obtendríamos algo tal que así:

  • ¿Quién?: Imposible de saber, por el aspecto de la mujer, podríamos deducir que es una madre de clase obrera de principios del siglo XX y bastante pobre por su aspecto desaliñado, parece joven pero con rasgos faciales muy marcados, probablemente por un trabajo y una vida bastante duros. Los niños ocultan su mirada, quizá por vergüenza o bien están llorando, aunque es poco probable. Ella sostiene a un bebé que parece dormido.
  • ¿Qué?: Una familia de clase muy humilde y el rostro de una mujer que contempla más allá de la mirada del fotógrafo pensando en un futuro bastante incierto.
  • ¿Dónde?: Por los rasgos faciales de la mujer podemos intuir una procedencia europea
  • ¿Cuándo?: Principios del siglo XIX
  • ¿Porqué?: Podemos deducir que los motivos de su pobreza sean alguna de las guerras y depresiones que asolaron el mundo durante gran parte del siglo XX
  • ¿Cómo?: La postura de los niños y la madre dan a entender que probablemente fueran sugeridas por el propio fotógrafo.

Sin embargo, si investigamos un poco sobre la fotografía, tendríamos información más veraz que nos permitiese comprender más la imagen.

La toma pertenece a Dorothea Lange y se llama “Migrant Mother” o “Madre Migrante”

  • ¿Quién?: La mujer se llama Florence Owens, de 32 años, de Estados Unidos, tenía siete hijos y trabajaba el campo en una generación de granjeros que lo habían perdido todo tras la gran depresión. Según la autora, Florence Owens había sobrevivido todo el invierno comiendo vegetales congelados y acababan de vender las ruedas de su coche para poder comer, por lo que estaban “anclados” al campo.
  • ¿Qué?: El análisis anterior podría ser totalmene válido
  • ¿Dónde?: Campo de recogedores de guisantes en Nipomo (California).
  • ¿Cuándo?: 1936, en Estados Unidos.
  • ¿Porqué?: Tras la gran depresión, muchos trabajadores habían perdido sus granjas y tierras y se trasladabam de un punto a otro de Estados Unidos buscando tarabajo.
  • ¿Cómo?: En palabras de la autora “Vi y me acerqué a la famélica y desesperada madre como atraída por un imán. No recuerdo cómo expliqué mi presencia o mi cámara a ella, pero recuerdo que ella no me hizo preguntas. No le pedí su nombre o su historia. Ella me dijo su edad, que tenía 32 años. Me dijo que habían vivido de vegetales fríos de los alrededores y pájaros que los niños mataban. Acababa de vender las llantas de su coche para comprar alimentos. Ahí estaba sentada reposando en la tienda con sus niños abrazados a ella y parecía saber que mi fotografía podría ayudarla y entonces me ayudó. Había una cierta equidad en esto”

Una vez conocidos todos estos datos, podemos ser capaces de analizar en profundidad la imagen, pudiéndonos enfrentarnos a ella ya con conocimiento de causa, pues nos hemos adentrado profundamente en el contexto de la toma en su mismo instante.

Es un grato ejercicio tratar de contestar a estas seis preguntas a la hora de enfrentarnos a una fotografía, y la mera conclusión de la práctica nos ejercitará mentalmente para poder oscultar lo que el fotógrafo veía y sentía a través de su lente.

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