La fotografía como proceso, resultado o finalidad

Dedicada a Sarmale, para que vea que es verdad, no me sé explicar 

Hoy no hay matemáticas, no me apetece, los números me bailan en la cabeza y diafragmas, obturadores, lentes y otros artilugios del Demonio se me antojan aburridos y carentes de interés.

Pero esta noche, tras conseguir la quietud que transcurre tras el alboroto de una niña que no quiere dormir, me apetece hablar y contar algo trascendente o al menos en esencia interesante para alguien (quizás sólo para mi).

Me aturde una idea tan simple y a la vez tan contundente que bien merece algunos párrafos para comentarla. ¿Es la fotografía el final del camino o el transcurrir del mismo?

Algunos dirán que la fotografía es un conjunto de técnicas cuya finalidad es la búsqueda de una imagen estática aunque representativa de un instante en el tiempo.

Otros querrán convencerme de que la fotografía es un arte, donde lo importante es el resultado final, subproducto de un proceso en el que intervienen muchas variables tanto físicas (luz) como mecánicas (cámara), y donde el resultado obtenido (imagen) es lo importante, siendo todo lo anterior un proceso creativo admirable pero carente de interés para el espectador que desconoce dicho proceso. Conocen el camino y la niebla no les nubla la vista, aunque generalmente están perdidos.

Varios apreciarán en la fotografía un placer similar al que obtiene el aficionado a la pesca, el cual, tras un proceso mecánico y por qué no, placentero, experimenta un triunfo personal con el fruto de su trabajo. No obstante, el producto suele ser directamente proporcional al rendimiento aplicado y a la pericia del pescador (y porqué no, muchas veces a la suerte), y sus resultados suelen ser predecibles, pues dichas técnicas carecen, habitualmente, de un trasfondo que garantice algo más profundo que una imagen impecable pero vacía. Es el placer del “click” como algunos le llaman.

Me resisto a creer que alguien pueda ver en la fotografía un coto donde gana el pincel y el lienzo. Estos sujetos carentes de visión en su mayoría y conjunto de vanidosos con tendencia al infinito, ven extraños símbolos fálicos cual protuberancias que se manifiestan en sus cámaras. No me interesan.

Y al final, tras tanta divagación, sigo perdido en una creencia tan banal que me da miedo. ¿Estaré loco, pues no es fotografía más que tus ojos mirándome a través del papel, estando sin estar?

Reducido al camino, la fotografía muere en tanto en cuanto los que lo transitan sólo miran al suelo.

Ignorado el camino, los que se pierden mirando la meta olvidan la experiencia que tuvieron al ser caminantes.

Al final sólo se desvela la verdad a aquellos que disfrutan andando descalzos por la senda mirando al frente y a ambos lados.

Fin.

Nota del autor:

Algunas veces nos sorprendemos pensando lo que hacemos a lo largo del día y nos volvemos trascendentales, y llegamos a conclusiones que no sabemos explicar (como aquellas ideas que nos extrae el alcohol, y que él mismo se encarga de hacernos olvidar). Es por esto que han de disculparme las enrevesadas metáforas que quizá sólo yo en este mismo momento alcanzo a comprender, y que seguramente mañana olvide.

A veces nos puede el sueño y nos emborracha, y nos hace decir tonterías que deseamos no volver a escuchar.

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